INICIO
BOLETIN
CONTACTO
MAPA DEL SITIO
CORREO
Biblioteca

Indice del artículo
Biblioteca
uno
dos
tres
cuatro
cinco
seis
siete
doce
diez
Todas las páginas
 
  • Biblioteca -- UNIS --

 

Biblioteca

 

Actualidad de su figura y su mensaje

 

La Carta Apostólica “Tertio Millennio Adveniente” de S. S. Juan Pablo II, al final del número 37, anima a la búsqueda del testimonio de la vida de hombres y mujeres que hayan vivido en este tiempo, y que hayan realizado su vocación cristiana en el matrimonio; para proponerlos como modelo y estímulo a los esposos cristianos. Ernesto Cofiño buscó la santificación en el matrimonio y la familia.

En la sociedad actual amenazada por la indiferencia religiosa, por el materialismo práctico, el hedonismo –que facilita que la gente se aísle, se vuelva egoísta – la vida del doctor Ernesto Cofiño Ubico es un mensaje de generosidad y entrega, ya que se puede decir, que la suya fue “una vida de servicio”. Su humildad es ejemplar. Ernesto tenía una gran personalidad, mucha simpatía y sentido del humor. Gozaba de un gran prestigio profesional como médico pediatra, como catedrático. Recibió muchos premios y condecoraciones. Ocupó puestos importantes. Nunca se sintió superior a nadie y a nadie trató con altanería. Consiguió en su vida una profunda coherencia cristiana.

El amor a los niños enfermos y necesitaos presidió toda su vida. Especialmente se prodigaba con los más pequeños indefensos: los huérfanos, los tuberculosos. Dejó en la mente de sus alumnos una idea clara para que fuera siempre una premisa invariable: “velar por el ser humano. Y velar por él es vigilarlo en su dignidad. Que no lo degrade el hambre, que no lo venza una ciencia apoyada en el afán de conquista”.

Su causa de beatificación y canonización

El 31 de julio del 2000, tuvo lugar la sesión de apertura del Proceso de Beatificación y Canonización en su fase diocesana. Fue presidida por el Sr. Arzobispo Mons. Próspero Penados del Barrio. El 5 de abril de 2001, al concluir el Tribunal la interrogación de los testigos, y recogida de los documentos concernientes a la Causa, tuvo lugar la sesión de clausura, también bajo la presidencia del Señor Arzobispo Primado de Guatemala. Las actas y la documentación del Proceso fueron presentadas en la Congregación para las Causas de los Santos en Roma, el día 5 de mayo de 2001.