La Dra. Silvia Herrera Ubico acaba de publicar una investigación acerca de la pintora Delfina Luna de Herrera
A mediados de mayo se presentó en La Antigua Guatemala, el catálogo acerca de las pinturas que, hasta la fecha, han podido encontrarse de doña Delfina Luna de Herrera (1827-1912). Esta señora fue la esposa de don Manuel María Herrera, el fundador de Pantaleón. Además de madre de cinco hijos, fue una talentosa pintora que, como artista del siglo XIX, pintó retratos, imágenes religiosas y bodegones. Su figura ha sido reseñada por distintas publicaciones importantes, pero nunca se había hecho un estudio de su obra ni se habían reunido los datos que permitieron esbozar su biografía. Este trabajo estuvo a cargo de la Dra. Silvia Herrera Ubico, catedrática de la Universidad y encargada de la investigación y publicación del mencionado catálogo. Guillermo Monsanto, investigador y cronista cultural, le ayudó en los comentarios de las obras.
La Dra. Herrera se refiere a la figura de la pintora en estos términos:
“Poco sabemos acerca de la forma en que de Doña Delfina alcanzó su formación. Al haber sido la única hija mujer y la mayor, tuvo que ser muy cuidada, pero a la vez exigente, pues a lo largo de su vida no hizo sino demostrar una responsabilidad, fortaleza y entereza. Asumimos que debió tener una institutriz o varias, pues la situación de la educación guatemalteca en su época era muy precaria y lo habitual era que las señoritas de buena posición no frecuentaran las escasas escuelas. Su fluidez epistolar, su capacidad administrativa y su bien encauzado talento permiten deducir una buena preparación, así como el primer dibujo que de ella se conoce (San Jerónimo) que data de 1843, año en que la joven contaba con 16 años y que da muestras de un dominio técnico y una madurez inusuales. Como ya se ha mencionado, el conocido miniaturista Francisco Cabrera fue su maestro posiblemente a domicilio y ella fue una aventajada estudiante, pues él muere cuando la joven tenía 18 años y, a juzgar por la información que se conoce, desarrolló en adelante su talento por sí sola y posiblemente en compañía de otras pintoras como la ya mencionada doña Francisca Samayoa, pues eran amigas.”
Comenta acerca de su pintura de la siguiente manera:
Los retratos hechos por Delfina que hoy han podido analizarse, presentan las distintas maneras en que este género se desarrolló; a saber, el retrato de medio cuerpo con énfasis en los rasgos fisionómicos, en el atuendo que identifica el cargo y la ocupación del personaje en cuestión y el retrato donde el modelo aparece desarrollando una acción que lo identifica, por ejemplo el del niño Juan José Rodríguez Luna que toca un tambor, el del profesional, José Mariano Rodríguez Astorga que escribe un documento y el autorretrato de la pintora donde pinta a su esposo.
El conjunto de obras que hoy se han recuperado trazan, a su manera, un diario personal. Cada una permite reconstruir un momento importante en la vida de la pintora, un determinado afecto por una persona, una devoción específica y, por supuesto, una visión de sí misma.
La publicación fue auspiciada por Pantaleón, el doctor Rodolfo Robles Herrera fue el promotor y coordinador general de la misma y puede adquirirse en las oficinas de Pantaleón.
Felicitamos a la Dra. Silvia Herrera Ubico por este logro que le llevó cerca de dos años de trabajo.
<< regresar